Un deseo hecho realidad, llegar a Góriz sin morir en el intento. Ya sé que a algunos les sonará exagerado, pero para alguien que no está en forma la subida puede llegar a convertirse en misión imposible. Después de algunas semanas de entrenamiento lo conseguimos sin dificultades y al llegar, la vista era la recompensa.
En junio, durante una estancia en el refugio de Pineta, había leído una guía que hablaba de "preguntas que no hay que hacer al guarda de Góriz al llegar al refugio" y recordaba que en algún sitio recomendaba que al llegar, antes de entrar y buscar al guarda para registrarte, lo mejor era quitarte la mochila, soltarla frente al refugio y sentarte un rato en la entrada a descansar un poco de la subida y recobrar el aliento antes de entrar a presentar tus respetos al guarda.
Así lo hicimos, con la agradable compañía de otros montañeros, algunos compañeros que conocimos en ruta y una perrita de uno de los guardas llamada Untxu, que se acercaba buscando algo de comer a todo aquél que llegaba.
Después se trasladó la charla al comedor porque al caer el sol refrescó y con tan agradable charla, casi se me escapa el mejor momento de luz del día! cuando el sol, anaranjado, se abría paso por poniente entre alguna nube e iluminaba, con estos cálidos colores, sierra Custodia mientras Untxu descansaba apaciblemente después de haber recibido algunos "premios" de todos los montañeros que habían merendado cerca de ella.
Una imagen llena de sensaciones para mi memoria.
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lunes, 31 de octubre de 2011
jueves, 27 de octubre de 2011
El Cielo sobre Góriz
Hacía mucho tiempo que iba detrás de subir al refugio de Góriz y pasar una noche allí para poder fotografiar el cielo lejos de la contaminación lumínica de pueblos y ciudades y desde un lugar elevado.
La noche se presentó bastante clara, aunque hicieron aparición algunas nubes que pasaban lentamente de norte a sur.
En cualquier caso no fueron capaces de ensombrecer el espectáculo nocturno y el cielo brilló sobre Góriz para nosotros.
La noche se presentó bastante clara, aunque hicieron aparición algunas nubes que pasaban lentamente de norte a sur.
En cualquier caso no fueron capaces de ensombrecer el espectáculo nocturno y el cielo brilló sobre Góriz para nosotros.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Y a pesar de todo, no fue un mal día
Amanecimos temprano, pero no lo suficiente...
Aquél día teníamos planeado subir hasta el Refugio de Góriz para pasar allí una noche fotografiando el cielo nocturno sin contaminación lumínica o con la mínima posible.
Los planes del día incluían subir por la Senda de los Cazadores por primera vez y pagamos un precio muy caro por no estar lo suficientemente en forma. Nunca pudimos imaginar que sería tan dura para nuestras anquilosadas piernas.
La Senda de los Cazadores es un sendero que parte de la pradera de Ordesa, junto al aparcamiento y que enseguida se empina haciendo un zigzag por una pared casi vertical y que nos llevó 3 horas terminar hasta el mirador de Carcilaruego, aunque nosotros lo bautizamos con otro nombre más propio.
Una vez allí retomamos la senda que recorre la Faja de Pelay a cierta altura y la luz no acompañó demasiado, a pesar de que nuestros sentidos se llenaron de la enorme belleza del valle de Ordesa y sus montañas desde esa situación privilegiada. No hice demasiadas fotos, la premura por intentar llegar a Goriz a la hora de cenar y la ausencia de una luz interesante para el paisaje me lo impidió. Ni siquiera le dediqué una foto a los edelweiss que nos encontramos recién brotados casi llegando ya al circo de Góriz. Cuando por fín llegamos al fondo del valle ya eran las 17:30. Nos había costado toda nuestra energía y aún quedaba la fuerte subida hasta el refugio. Después de unos minutos de indecisión, de frustración y de rabia tiramos la toalla y dejamos la subida al refugio para otra ocasión.
Antes de retomar el camino de retorno por el fondo del valle dediqué unos minutos a fotografiar la cascada de la Cola de Caballo que caía con un buen caudal de agua.
Durante el regreso nos prometimos volver a cumplir nuestros planes y poder contemplar y fotografiar la noche estrellada desde Góriz en otra ocasión.
Al volver a casa y descargar las fotos no me gustó ninguna en especial. Pesaba mucho la decepción del día en mi estado de ánimo y eso afectaba a las imágenes que capturé. Ordesa me había derrotado.
Pasados unos meses he retomado la carpeta y alguna foto se ha salvado... lo que hace la distancia y el desarmar las imágenes de su carga emocional... a pesar de todo, no fue un mal día...
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